Por: HERNAN BAQUERO BRACHO

Muchas evidencias sitúan los orígenes de lo que hoy conocemos como música vallenata, antes de la llegada del acordeón diatónico a la región Caribe. Parece que este instrumento vino a reemplazar a el carrizo, la flauta de millo y otros, en la interpretación de diversos aires precursores del vallenato, acompañados con tambor y guacharaca. Sin embargo, ha sido tal la fuerza del acordeón en la historia del vallenato, que pocos dudan acerca de la supremacía del tradicional instrumento como su símbolo. En consecuencia, siempre tendrá interés la discusión acerca de su origen, llegada a nuestras tierras y evolución dentro del género musical.

Los fundamentos del acordeón parecen haberse dado hace muchos siglos, en Asia. Según datos disponibles, los chinos varios siglos A.C utilizaban un sistema de lengüeta metálica impulsada por el aliento, con el cual acompañaban sus rituales. Mucho tiempo después, con las expediciones hacia esas tierras y la apertura comercial a la cuenca del mediterráneo, esos aparatos llegaron a manos de los europeos, quienes con los aditamentos y modificaciones convenientes construyeron instrumentos semejantes a las dulzainas.

Finalmente, el 6 de mayo de 1829, el austriaco Cyril Demian quien era constructor de planos y órganos, luego de concretar y perfeccionar su inquietud, patentó en Viena a su nombre y de sus hijos Karl y Guido, un instrumentos de cinco botones y fuelle de tres pliegues, al que le dio el nombre de Akordion, precisamente porque su función para entonces, era producir solo acordes. Para 1831 ya se fabricaban en Europa y Rusia varias versiones del akordion para la exportación. De lo anterior se deduce que lo más rápido que pudo llegar el acordeón a tierras colombianas, sería a mediados o finales del siglo XIX. Lo que sigue, es la pregunta del millón y que ha dado lugar a las más acaloradas discusiones: ¿Cómo fue?; ¿por donde fue? Dentro de varias hipótesis, algunas han tenido mayor difusión.

Lo trajeron los alemanes. Esta hipótesis fue la primera en proponerse y en ella se afirma que el acordeón diatónico, llegó a nuestras tierras con los primeros conquistadores alemanes (Víctor Camarillo, versión oral). Los argumentos a favor son que este instrumento es de origen Alemán por pertenecer Austria en ese entonces a los germanos, y que los primeros conquistadores alemanes arribaron a tierras americanas por Venezuela, adentrándose a Colombia por las tierras del Valle de Upar. En ese viaje desde Europa, pudieron traer consigo el acordeón. Lo anterior da lugar a varias contradicciones, pero la mayor y que derrumba esta posibilidad, es que los primeros conquistadores alemanes llegaron a tierras vallenatas hacia 1529, es decir casi 300 años antes de la fecha en que se considera, fue inventado el acordeón. Esto, hace improbable esta hipótesis.

Llegó al paso desde Riohacha. Esta hipótesis del investigador Simón Martínez, propone que el acordeón pudo entrar a tierras colombianas por el puerto de Riohacha y encontrar su principal sitio de asentamiento en el Paso (Cesar). La teoría dice que luego de arribar a Riohacha y durante un envío al interior del país por el rio Magdalena, una embarcación pudo encallar o quedarse por alguna razón a la altura del Paso y sus habitantes entraron de esa forma en contacto con el instrumento.

reyesvallenatos

Los argumentos a favor de la anterior teoría, incluyen el hecho que Riohacha en el siglo XIX y buena parte del XX, fue un puerto de gran movimiento comercial, especialmente con las Antillas y Europa; entre otras razones por lo preciado que era el Dividivi para la industria de tinturas. Otros datos que apoya esta noción son la preponderancia del rio Magdalena como vía de transporte por esa época y la proliferación en sus regiones rivereñas de varias y talentosas figuras del vallenato. Los argumentos detractores se apoyan en la falta de un documento probatorio de ese hecho y lo extremadamente puntual que sería el arribo del instrumento al municipio del Paso en el departamento del Cesar.

Con alemanes a Santander en el siglo XIX. El escritor Horacio Rodríguez Plata, sostiene que el acordeón pudo llegar a nuestras tierras, durante unas migraciones de alemanes en el siglo pasado. Estos habían sido comisionados para labores de educación y se radicaron en tierras del actual departamento de Santander. Los argumentos a favor, incluyen documentos como una publicación de la editorial Kelly: “la inmigración de alemanes al estado soberano de Santander en el siglo XIX” y que da cuenta de esas migraciones. Ahí también informes del mismo Horacio Rodríguez sobre un gran movimiento comercial desencadenado por la llegada de estos europeos y dado principalmente entre los pueblos ribereños al rio Magdalena, principal vía de comunicación. El doctor Ciro Quiroz, comenta que el hecho de coincidir las fechas de los asentamientos alemanes y la época en que pudo estructurarse la música vallenata – como también lo afirman autores como Brugés Cardona – es un argumento a favor. En contra de esta hipótesis, pesa el hecho de no existir un documento que pruebe su veracidad plenamente.

Llegó con navieros alemanes a través del rio Magdalena. Hay informes del doctor Luis Delio Gómez acerca de la existencia de vapores alemanes navegando por el rio Magdalena desde 1824, para transportar personas, tabaco y mercancías diversas entre Colombia y Alemania. Esto aunado a que en 1847 se decretó la libertad arancelaria, ha hecho suponer que pudo ser la vía de entrada del acordeón a nuestras tierras. Sobre esta teoría, tampoco hay pruebas contundentes.

Llegó con viajeros casuales. Varios folcloristas e investigadores, entre ellos el doctor Tomás Darío Gutiérrez, recuerdan que en América existieron otros grandes puertos como Rio de Janeiro, Nueva Orleans, Santa Marta, Coveñas, entre muchos, y que es altamente probable que el acordeón llegara simultáneamente a diversos puntos del continente e incluso de Colombia. De otra parte, muchas personas tenían la posibilidad de viajar a tierras europeas y traer consigo alguno de estos instrumentos, tal como se encuentra registrado en el libro del ex gobernador del Cesar y villanuevero Jorge Dangond Daza “de París a Villanueva”. Así el acordeón pudo llegar a nuestras tierras de muchas formas, en diversas épocas y por distintos lugares. Además de los argumentos cronológicos y geográficos, esta hipótesis cuenta con varios hechos regionales a favor. Algunos de ellos, son testimonios de personas con edades cercanas a los 100 años, en la región de Atanquez (Cesar) y que dan cuenta de la existencia de José León Carrillo Mindiola, un atanquero que viajó a Europa a mediados del siglo XIX para realizar estudios de sacerdocio. Carrillo Mindiola al final, solo trajo consigo, una sotana de seminarista y un acordeón, con el cual acompañó las gaitas en esa tierra a finales de la pasada centuria.

Son hipótesis sobre la aparición del acordeón en las tierras vallenatas. Sin embargo nuevas y más profundas investigaciones deben llevarse a cabo para lograr un mayor acercamiento a la verdad, sobre el arribo de esta semilla alemana, que germinó y dio sus más importantes frutos en La Guajira y el Cesar.