Uno de los personajes más importantes que ha dado Villanueva es sin lugar a dudas, Jorge Dangond Daza quien fue exitoso en la política, en el campo agrícola y ganadero, como dirigente cívico y gremial, cofundador del Departamento del Cesar, donde cosechó triunfos a lo largo de su vida ejemplar proba e inmaculada. Este dirigente siempre aplicó esta máxima: “cuando siembras una acción, cosechas un hábito; cuando siembras un hábito, cosechas un carácter y cuando siembras un carácter cosechas un destino”

Por: HERNÁN BAQUERO BRACHO

Don Jorge Dangond Daza, había nacido en 24 de Noviembre de 1922 y murió a los 86 años de edad, el 11 de Diciembre de 2008, tras padecer la enfermedad del nuevo siglo como es Alzheimer. Fue alcalde de Valledupar durante el período de 1955 a 1957, de igual manera fungió como gobernador del Cesar en el período de 1981 a 1982. Sus dos grandes obras que dejó para la posteridad fueron: De París a Villanueva, Memorias de un Vallenato, obra esta de renombre nacional y Renacimiento de Valledupar.

Este hombre ilustre descendiente de los Dangond de la Francia emancipadora, hijo de Beltrán Francisco Dangond Celedón el recordado general que tuvo Villanueva y La Guajira, veterano de la guerra de los Mil días, quien fue nombrado por decreto No. 385, del 16 de septiembre de 1903 por el Ministro de Guerra de ese entonces Alfredo Vásquez Cobo y quien cumplió ejemplarmente en esa lucha fratricida que enlutó a Colombia. Fue el general Dangond jefe político del Magdalena Grande, hombre de empresas, agricultor y ganadero, fue también Senador de la República.

El General Dangond – quien murió en noviembre de 1965 en Valledupar­ hombre legendario y lleno de muchas anécdotas: como la importación del primer carro que tuvo la región, que se convirtió en noticia en la época, vehículo este que entró por el puerto de Riohacha en el año de 1925. ­Hoy se encuentra enterrado en la que fue su casa, que pasó a ser propiedad del desaparecido dirigente conservador don Julio Orozco Dangond, y hoy funciona como iglesia Cristiana, “De la Mano con Jesucristo”. Famoso este vehículo en el paseo que le compuso el maestro Rafael Escalona: “El General Dangond” que una de sus estrofas dice así: Viene pitando, viene pitando /viene pitando por el ramal;/ ese es el carro del general, / hombre dispuesto y enamorado/”. Cuando ya viudo el general se enamoró perdidamente de una molinera hermosa llamada Olga Zabaleta, que no hay que confundirla con la otra molinera del maestro Escalona, llamada Elsa Armenta.

De ahí heredó el carácter, la personalidad, lo político, lo exitoso que fue como hombre de empresas don Jorge Dangond Daza, de su padre. Su madre fue doña Emma Daza que pertenecía a la más alta sociedad de esa Villanueva de antaño, hermana de Silvestre Leoncio, el siempre recordado padre Daza que ungió de carácter de ética y buenas costumbres a la juventud de ese entonces que tanta falta le hace hoy a Villanueva y a toda la sociedad colombiana. ¿De dónde heredó ese carácter cívico y amor por el periodismo?, de los sobrinos del padre Daza, Manuel María Dangond Daza y Manuel María Lacouture Daza, que ya en esa época en los años 1900 en adelante editaban un periódico llamado “Ecos de la Sierra Negra”. Don Jorge Dangond descendiente directo de “Musiú” Dangond inició su vida a la política a muy temprana edad cuando por pedido de su partido conservador ya en los años 40 fue elegido concejal de Villanueva. De ahí se inicia una vida ascendente en bien de la comunidad Cesarense y de la sociedad Vallenata. Comienza echando raíces en Valledupar con la compra que le hizo a Rafael María Lacouture de la famosa Hacienda “Convención” de la cual se tejieron tantas historias de fábula y fantasía a quien décadas más tarde el desaparecido compositor Hernando Marín le compuso esa inolvidable canción, llamada “Bola de Candela”. Con esta hacienda forjó y formó don Jorge su capital próspero hecho a base de sacrificios y una honestidad a toda prueba.

El primero de diciembre de 1948 se casa en Valledupar con Elisa Castro Palmera, hija de Dominga Palmera de Castro – nieta de la tía abuela, Eufemia Baquero Araujo – y Aníbal Guillermo Castro Monsalvo de lo más granado de la sociedad Vallenata. De este hogar nace un visionario José Jorge Dangond Castro heredando lo de su abuelo el general Dangond y lo de sus parientes por parte del siempre recordado padre Daza, quien fue el fundador del canal regional TELECARIBE. De igual manera Fernando, el menor de los hijos, a muy temprana edad se convierte en “Rey Vallenato” de la categoría infantil. Ha sido un excelente compositor en el vallenato romántico costumbrista, canciones muy famosas como: “así es mi valle”, “nació mi poesía”, “grandes compositores”, “águila furtiva”, “miedo al amor”, “cazador de ilusiones”, que lo han posicionado como uno de los mejores de su género.

En 1955 es nombrado Alcalde de Valledupar por el gobernador de ese entonces del Magdalena, Coronel Rafael Hernández Pardo. Sin proponérselo se había convertido en un Arquitecto revolucionario de esta ciudad que lo acogió con cariño. El cambio se veía por doquier, las obras, transformación de las calles, realización de la primera feria ganadera, etc. Fueron dos años fructíferos al frente de la administración municipal. Fue también concejal y presidente del cabildo durante doce años continuos. Fue también embajador de Colombia en Quito durante la presidencia de Carlos Lleras Restrepo. Y por segunda vez fue nombrado alcalde de Valledupar durante la presidencia de Misael Pastrana Borrero, siendo José Antonio Murgas, gobernador del Cesar. En esta segunda administración don Jorge Dangond recibió el reconocimiento de parte de la gente de Valledupar por su avanzada grandeza de esta ciudad colonial y señorial. Después fue senador por el Departamento que él había ayudado a crear, allí también se hizo sentir. En el año de 1981 bajo la presidencia de Julio César Turbay Ayala fue nombrado gobernador del Cesar y su ejecutoria fue tan buena que hoy perduran los recuerdos de esa administración. Escribir sobre don Jorge Dangond Daza es para hacer un libro de tantas anécdotas y realizaciones de su vida virtuosa, llena de triunfos que lo hacen un hombre admirable y orgullo de la región. Sus hijos José Jorge, Leonor Elisa, Elsi, María Elisa, Eduardo y Fernando Dangond Castro se sienten orgullosos de haber tenido un padre tan ejemplar como Jorge Dangond.

Don Jorge Dangond, escribió un libro: “de Paris a Villanueva, memorias de un vallenato”, donde reflejó la historia de su familia de sus ancestros y de su vida. Hay algo importante en este libro que es bueno reflejarlo en este escrito, como es el principio de autoridad, él escribe: “durante mi desempeño como gobernante, como en mi vida particular y privada, los principios e ideales han dado sustento y estímulo a mi vida. He aplicado y defendido el principio de autoridad como la fuerza de lo justo y medio de salvaguardar la paz de almas en las comunidades humanas. He perseguido el bien general, hasta con sacrificio de cosas queridas, si fueron formulas para hacer bien a quienes lo merecían o lo necesitaban. Gozo sirviendo, porque es gozo de vivir”.

Sus mejores amigos de infancia, escrito por su puño y letra fueron: Rodrigo Orozco Gámez, Beltrán Orozco Dangond, Hernando Dangond Ovalle, Silvestre Lacouture Dangond, Rodrigo Lacouture Sánchez, Pompilio Daza Martínez, Manuel Antonio Dávila, José Calixto Quintero, Olaya Dangond, Andrés Becerra, Fares Yamin, “Tite” Socarras, Adolfo Daza López, Alejandro Isaza Lafourie, Canopan Cabello, Rodrigo Socarras, José Galo Daza, Fernando Cuadrado, y tantos más amigos inolvidables. El hecho de haberse ido a vivir a Valledupar, no fue óbice para continuar queriendo a su Villanueva del alma. Siempre el día de Santo Tomas estaba ahí en primera fila en la misa mayor y luego con la llegada de la violencia, continuó celebrado el día de su santo patrono con cientos de Villanueveros en la ciudad de Valledupar. Siempre ya en la edad de los 70 hacia arriba, cada vez que llegaba a Villanueva, buscaba a su amigo el ex alcalde Gonzalo Lacouture Lacouture y juntos se iban a recorrer el barrio El Cafetal, barrio de sus amores y como él se lo expresaba “recordar es vivir”. Don Jorge Dangond, hasta sus últimos días siempre estuvo Villanueva en sus sentimientos y en su corazón.

La mejor definición de este hombre gallardo la dio la también desaparecida Consuelo Araujo Noguera cuando escribía para el Espectador: “Dueño de un difícil estilo personal que no es sino una audaz mezcla de aristocracia innata y populismo bien aprendido y bien manejado, Dangond Daza, además de todo un señor: un buen amigo en el terreno de las relaciones humanas, ni más ni menos que un personajazo en una tierra Vallenata”. Hombres como Jorge Dangond Daza dignificarán por siempre a su tierra Villanuevera.