Por: HERNAN BAQUERO BRACHO

El Barrio El Cafetal de Villanueva, es primigenio en la historia de este bello Municipio, del sur de La Guajira. Sus inicios se remontan al año de 1840, cuando el líder del pueblo de la época Charles Dangond o Musiu Dangond, cultivaba café (mas de 650 mil matas de acuerdo a lo escrito por el francés Reclus Eclus, quien visitó a Villanueva en esas calendas) y fue cuando el francés trajo de Abrego Santander, campesinos que sabían del manejo y recolección de cafetos. Ellos los de Abrego, llegaron en masa a Villanueva y fundaron el barrio El Cafetal, así como el barrio San Luis, constituyéndose en los primeros pobladores de estos tradicionales barrios.

Desde esa época, El Cafetal se constituyó en el barrio más pujante y más laborioso de la región. Ya que no solo se dedicaron al cultivo del cafeto de Charles Dangond, sino que por los excelente suelos de la sierra negra, diversificaron sus cultivos en frutas, hortalizas, arracacha, malanga, yuca, dominico, plátanos y diferentes variedades de guineo y se convirtió Villanueva en la despensa del Sur de La Guajira y de Valledupar. Y se identificaba a los cafetaleros como los mejores productores de café y de productos agrícolas. De sus ancestros heredaron la labor del campo, la tenacidad y el éxito en el cultivo de la tierra. Y de Abrego llegaron casi todos los apellidos que hoy pueblan este barrio inmarcesible en la historia de la Villanueva pujante y bravía: Los Rodríguez, los Cárdenas, los Quintero, los Ramírez, los Contreras, los Olmedo, entre otros.

Y no solamente las familias que poblaron El Cafetal, fueron exitosas en las labores del campo, sino también que salieron pilosos para el estudio y en la década de los 60 cuando el inolvidable ex parlamentario Guajiro y Villanuevero Luis Beltrán Dangond Ovalle, creo el Colegio Nacional Roque de Alba a través de la Ley 17 de Noviembre 6 de 1964, en la historia que siempre ha acompañado a este bello pueblo de odios y rencores y de marginalidad social, el grito de muchos de estos villanueveros fue que ahora quien aguantaba a los “Malangueros” término despectivo que usaban para referirse a los de El Cafetal. Y demostraron con la puesta en funcionamiento del Roque de Alba, que eran excelentes estudiantes y la superación fue total y con esto y sus buenos procederes les callaron la boca a todos esos villanueveros que por cuestiones de clase social, no los miraban con buenos ojos. El triunfo fue tan rotundo que salieron excelentes bachilleres y después con sobrados méritos, profesionales de alta calidad que irrigaron al país con su sapiencia y su profesionalismo, dejando en alto el nombre de Villanueva. Nombrarlos la lista se haría interminable. Y el nombre despectivo fue borrado de las mentes de los villanuevero. Ejemplos, Ejemplos que dieron con su porte y clase la gente de El Cafetal.

En el pasado reciente, el barrio El Cafetal fue mancillado y casi era prohibido por temor y miedo decir que eran oriundos de este pedacito de patria. El flagelo de la subversión entró como el gusano de la broca, que al traer la variedad caturra, los cafetales de la sierra negra se dañaron por la polilla que trajeron inmersa. Así pasó con la polilla de la subversión, quien también llegó y contaminó a mucha gente y el barrio El Cafetal no fue ajeno a ella. Pero la contaminación fue mínima, sin embargo todos eran juzgados como tales, lo que dio origen a una época de terror, de violencia, de muertes, de huérfanos, de viudas y de dolor que golpeo de manera inmisericorde a este hermoso barrio y de paso a todo Villanueva. Fue la década pérdida de los 90 que trajo consigo caos y desolación y el dolor y la tristeza todavía se siente en lontananza por esa década de violencia y destrucción que casi acaba con un barrio y con una población.

Pero la gente de El Cafetal, es la gente mas unida de Villanueva. Frente la adversidad que les tocó vivir, desmostraron su entereza y su carácter y unidos vencieron esa época imborrable y hoy son ejemplo de lo que fueron en el pasado: Barrio trabajador, de gente buena y honrada y exitosa en el devenir histórico de la tierra bella.

Cafetaleros de la talla de Enrique Luis Peñaloza, Diputado actual de La Guajira; Robert Ramírez, Presidente del Directorio Conservador de Villanueva; Celso López, Presidente Municipal del Directorio Liberal; Narciso Guerra Contreras, Patricio Liberal; Janeka López y Chelo Saurith, Concejales del Municipio; Libia Pérez, Dirigente Liberal; Ciro Campo Peñaloza, Presidente de la Acción Comunal de su barrio; Carlos López, Dirigente del Polo Democrático; Tomás de Aquino Campo, Patricio Liberal y dirigente cafetero; Alonso Guerra, Líder y dirigente deportivo; Doncho López y todos sus hijos; la Popular Tama López Quintero; Carmen Díaz, Integrante de la Dirección Departamental Liberal; Oscar Vega, Empresario, son personas que ponen en alto a éste prestigioso barrio de Villanueva.

Pero hay un cafetalero especial que le ha dado renombre a nivel mundial: El cantante Jorgito Celedon, que con su canción “Parranda en El Cafetal” a puesto a su barrio en la cima y en la cúspide de la cultura y del folclor y de ahí que todo el que escucha la canción quiere conocer al famoso barrio donde nació y se crio en artista actual mas exitoso en el vallenato. Su sello quedó enmarcado en la visita histórica que hizo en la casa blanca ante el presidente de los Estados Unidos George W. Bush donde cantó para todo el mundo y quedó fascinado con todo su repertorio musical, pero “Parranda en El Cafetal” la inmortalizó y endulzó los corazones de aquellos que no creían que El Cafetal venciera todas las dificultades y que hoy vuelve a ser lo que fue y lo que es. Jorgito Celedón es su embajador por excelencia y la imagen viva y pura de lo que representa el barrio El Cafetal: Gente honesta y trabajadora que contribuyen con el desarrollo de Villanueva y de La Guajira. ¡Así es y así será para siempre!