El juglar de Paloquemao

Alfredo De Jesús Gutiérrez Vital, el gran homenajeado de la edición número 39 del Festival Cuna de Acordeones que tendrá lugar del 21 al 23 de septiembre en Villanueva (La Guajira) nació el sábado 17 de abril de 1943 en la cálida y polvorienta Sabanas de Beltrán, una exigua porción de tierra erigida en medio de una espesa vegetación, al suroriente de Sincelejo, en la vía que conduce a Magangué (Bolívar).

Fue el primero de los cinco hijos que procrearon Alfredo Enrique Gutiérrez Acosta, un andariego acordeonero proveniente de la antigua provincia de Robles, hoy La Paz (Cesar), y Dioselina de Jesús Vital Almanza, nativa de Paloquemao, como también se le conoce a Sabanas de Beltrán, hoy corregimiento de Los Palmitos (Sucre).

Aprendió a tocar el acordeón a los cinco años, a escondidas de su padre, quien en principio se opuso al aprendizaje al considerarlo no recomendable para su corta edad.

Alfredo aún no había cumplido los diez años cuando, bajo la orientación del profesor José Rodríguez, conformó la agrupación infantil ‘Los Pequeños Vallenatos’, con la que recorrió, entre 1954 y 1958, las cinco naciones libertadas por Simón Bolívar.

En 1960, por recomendación de Calixto Ochoa, Alfredo Gutiérrez –con 17 años recién cumplidos- ingresó a Discos Fuentes, la industria fonográfica más importante del país en ese tiempo. Después de evaluarlo, el dueño de la disquera, Antonio Fuentes López, le encomendó la misión de ser el acordeonero exclusivo del sello para hacerle competencia a Aníbal Velásquez, el fenómeno musical criollo del momento más apetecido por los bailadores del Caribe colombiano.

Alfredo conformó en Discos Fuentes su conjunto, liderado por Carmelo Barraza, en la caja; Leonel Benítez, en el cencerro y Danuil Montes, en la guacharaca. Ese grupo sería base de los Corraleros de Majagual, a partir de su creación, en 1961.

Además de Alfredo Gutiérrez y sus músicos, fueron fundadores de los Corraleros de Majagual Calixto Ochoa, César Castro y Antonio Fuentes, propietario de Discos Fuentes. Después ingresarían al grupo Eliseo Herrera, Lucho Pérez, Chico Cervantes y Nacho Paredes.

Algunas de las muchas canciones de su propia inspiración y de otros compositores que Alfredo grabó con Los Corraleros de Majagual fueron ‘Majagual’,  ‘La paloma guarumera’, ‘Ana Felicia’, ‘El burro muerto’, ‘El palito de malambo’, ‘Sombrerito panameño’ y ‘Festival en Guararé’.

 

En el vasto panorama folclórico de los pueblos de América Latina, los Corraleros de Majagual ocupan una de las más altas cumbres. Este conjunto se posicionó como uno de los genuinos exponentes de la música tropical de Colombia por el torrente de sabor que destilaban sus componentes, por el misterioso encanto de sus ritmos y por el apogeo alcanzado tanto en Hispanoamérica como en Estados Unidos y parte de Europa, donde rindieron testimonio de sus incontables faenas.

Durante su permanencia en los Corraleros, de 1961 a 1965, Alfredo Gutiérrez fue el acordeonista de todas las canciones grabadas por el grupo, incluidas las de Calixto Ochoa.

“Calixto tú eres muy bueno, pero solo Alfredo es capaz de hacerle pelea a Aníbal Velásquez con ese endemoniado instrumento”, sentenció Toño Fuentes.

En la mejor época de los Corraleros de Majagual sus integrantes fueron: Acordeón, Alfredo Gutiérrez; cantantes, Eliseo Herrera, Calixto Ochoa, César Castro, Lucho Pérez y Nacho Paredes; cencerro, Chico Cervantes; guacharaca: Virgilio Barrera y Danuil Montes; bombardino: Rosendo Martínez y Manuel Cervantes; saxofón alto: Julián Díaz; clarinete: Michi Sarmiento; trombón de vara: Tobías Garcés; trombón: José Cáceres Land; bajo: John Mario Londoño; platillo: Gilberto López; tumbadora: Edilberto Benítez y Enrique Bonfante; Tomás Benítez; trombón de émbolo: cencerro: Leonel Benítez y Chico Cervantes; caja: Carmelo Barraza.

Al culminar su ciclo con los Corraleros, Alfredo  lideró, entre 1965 y 1968 la agrupación Alfredo Gutiérrez y sus Estrellas, con la que grabó varias producciones discográficas en el sello Sonolux, entre las que sobresalió ‘La banda borracha’, vocalizada por Leonel Benítez.

De Sonolux pasó, en la segunda mitad de 1968, al sello Costeño, de Codiscos. Allí impondría un ramillete de éxitos, de los que todavía se escuchan ‘La cuñada’, ‘La cañaguatera’, ‘Mis vacaciones’, ‘Los novios’, ‘Ojos indios’, ‘Ojos verdes’, ‘Matilde Lina’, ‘Me dejaste solo’, ‘La muerte de Abel Antonio’ y un largo etcétera.

Su indiscutida calidad para interpretar el paseo, el son, el merengue y la puya, lo llevaron a ganar, en 1974 la corona del Festival de Vallenato, en Valledupar, después de haberse retirado en 1969, en plena competencia. De ese primer Festival nació su remoquete ‘El Rebelde del Acordeón’, endilgado por el locutor barranquillero Pedro Juan Meléndez.

El título de Rey Vallenato lo volvería a ganar en 1978 y luego en 1986, constituyéndose, de paso, en el acordeonero que más veces ha ceñido la corona del certamen del capital del Cesar.

Entre los reconocimientos y títulos obtenidos por Alfredo Gutiérrez se destacan, entre otros, el Trébol de Oro y el Califa de Oro, en México; el Guacaipuro de Oro, en Venezuela y el Congo de Oro en el Carnaval de Barranquilla. Así mismo, en 1991 y 1992 fue proclamado campeón mundial del acordeón en Alemania.

El periodista Fausto Pérez Villarreal, dos veces ganador del premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, publicó en 2001 la biografía ‘Alfredo Gutiérrez, la leyenda viva’, que servirá de base de la serie que emitirá el Canal RCN. El libro tendrá una segunda edición actualizada y ampliada que saldrá a la luz en 2018.